¿Quién?

Quien...

Todo empezó con la idea de plasmar mi musa en un lienzo

dibujando poco a poco bajo el humo de un incienso.

Luego pensé, y le puse una cascada cristalina

donde reflejaba su rostro.

Llegó el momento de colorear mi fantasía,

pero me di cuenta

que me hacía falta más óleos, ni pinceles tenía.

Pobre de mí, pintor sin lienzo.

Intentando delinear a mí amado con colores

que vayan con su imponente presencia

con ansias quisiera del arco iris los tonos tener.

Su mirada decidida me seduce, mientras más me inspira

se penetra en mi alma en la noche.

Más bello que el mejor de los sueños,  se deja ver,

el frasco y el contenido son inseparables

y son la misma esencia de la vida

ni se compra,  ni se vende mi reflejo es su imagen

¡Solo se conquista!