Madre Mía

Madre Mia

Bondad y gracia irradiabas a cada paso que dabas

el reflejo del creador dejabas ver

a pesar del tiempo pasado nunca te concebí lejos de mi corazón.

 

 

En este par de líneas no es posible describir

como, tan poco ha sido fácil avanzar después de tu partida,

de eso Dios es testigo.

 

 

La mejor parte de ti mamita linda

en este texto no lo alcanzo a revelar,

siempre valió la pena escuchar la integridad que te asistía

tus exhortaciones, vanas nunca fueron,

eran motivaciones llenas de gracia y verdad.

 

Esos consejos que resultaban ser medicina para el alma,

descubrían el mejor recurso que poseías,

la lealtad que te caracterizaba luchando por mejorar;

en ocasiones para muchos, tus palabras eran como refrigerio,

lo difícil de las circunstancias no te endurecía

tu corazón siempre estaba dispuesto para dar un poco más.

 

Hallabas la forma del sustento multiplicar,

en tu esencia con ímpetu la llama de un amor sincero

fueron el reflejo de Dios en ti,

que sobrepaso cualquier entendimiento

preparándote para dar más que un simple hogar.

 

Sabiduría natural, una buena amistad,

quien te conocía podía hallar pureza de espíritu,

algo así como un claro manantial

enviado del cielo para respaldar a los tuyos,

sabiendo que el mayor apoyo te era necesario

negándote a ti misma,

traspasando las fronteras que como seres humanos

en ocasiones nos limitan.

 

Dejaste una gran huella

formidable tesoro,

a tu fidelidad me apego madre mía,

porque me fuiste de gran ejemplo,

tu entrega y devoción traen a mi mente bellos recuerdos

y el único consuelo es saber que un día te veré allí,

en el cielo al lado del padre eterno.

 

Que esta tristeza momentánea pasara porque para él todo es posible.

Esa es mi más grande esperanza…

Tus comentarios me inspiran y me ayudan a mejorar. Muchas Gracias